Elena & Miguel

Yo no me caso

Aunque para eso, la verdad, ya era un poco tarde. Y es que el lunes quedamos para pasar la tarde con Elena y Miguel después de algunos meses tras su boda. De todas maneras, nos hizo mucha gracia que Miguel lo dijera mientras pasaba de largo con el coche, huyendo como en las películas, y se convirtió en la frase de lo que iba a ser una divertida tarde de fotos; «Yo no me caso».

Ambos llegaron con ayudantes, ¡benditas mamis!, lucían los trajes de novios y un morenito de envidiar… Quedamos en la puerta del siempre espectacular Cigarral del Ángel Custodio, el lugar que escogieron para celebrar su banquete de bodas. Ahora querían disfrutar sin prisas de sus preciosos rincones. Podemos decir que nos perdimos entre los arcos y la hiedra mientras descubríamos algunos otros en la mejor compañía. Las madres de ambos, no pararon de piropear al hijo contrario, disfrutaron como las que más. Nos alegró volver a verlas.

Mientras paseábamos, les pedíamos solo cosas fáciles: nada de foto DNI. Naturalidad para darse amor, para hablar y hacer bromas. ¿Cómo se puede estar mejor en un entorno así y con esta pareja tan bromista?. Seguramente en pocos sitios. Nuestros grititos de alegría de vez en cuando indicaban que la cosa marchaba bien. Ellos no se quedaban atrás y se atrevían a saltar, a ir descalzos y a acercarse al río. Al nuestro, en propiedad por un rato, haciendo homenaje a la abuela de una gran amiga. Elena encantada nos contaba sus planes mientras que Miguel rebatía con algunos mordaces comentarios. Su frase… «bien, hablemos de mi coche» nos dejó tronchadas de la risa.

Como el cigarral es pequeño,no somos irónicas casi,acabamos sedientos cuales excursionistas en el desierto por lo que antes de llegar al siguiente destino, paramos a repostar agua en el primer «todo a cien» que se nos cruzó por la mente. Vale, esto no tiene mucho glamour pero fue imprescindible. Y aunque dudábamos entre «el sitio secreto 1» y «el sitio secreto 2» el novio nos hizo inclinar la balanza y el sol aguantó. Nos fuimos para arriba a disfrutar de las vistas de un Toledo mágico a esas horas.

En el camino hicimos algún parón por los rayos de sol que se colaban entre las ramas y los árboles que silueteaban cuál sabana. Y para que el camino se hiciera más corto, alguna que otra carrera. Gracias a eso llegamos con tiempo de ver al sol ponerse rojo de apuro, dejándonos momentos de cariño, unas fotos de grupo con las mamás y algún selfie para el recuerdo. Como siempre acabamos riéndonos y hablando de mil cosas mientras deshacíamos el camino y nos despedíamos con besos y abrazos. Gracias por venir a disfrutar de esas fotos, las últimas que se piensa hacer Miguel según vaticinios.

1, 2, 3 y… ¡beso!

Este sábado tuvimos nueva boda en Toledo cargada de buenos conocidos. Acordando la hora y preparando todo, nos presentamos en casa de Miguel, el novio, que con tanto cariño nos recibió. Era la hora de comer por lo que encontramos a alguno casi con más hambre que nervios. Fue subir en el ascensor los cuatro, cual «tetris», entrar siguiendo a un perrito muy alegre y encontrarnos con infinidad de familiares que bajaban de la escalera como un río que parecía no tener fin. ¡Eso sí que es saber distribuirse!. Muchos estaban preparados, sobre todo las chicas, y los chicos llegaban con las corbatas como si quemasen, pidiendo ayuda al héroe de la familia, el papá. Debemos confesar,que todos los nudos de la boda los hizo el padre del novio, ¡tenías que haber cobrado! Risas de padres, hermanos y niños que siempre endulzan estos momentos y que nos ayudaron a que el ambiente fuese natural y agradable, como a nosotros nos encanta que sea. Pero sin duda alguna, Tiza es el que mejor posa de toda la familia, sabía a la perfección como sentarse, mirar a cámara y poner su mejor perfil, un gran perro. Los nervios de Miguel se quedaron aparcados por un rato mientras bromeaban con él los cuñados, las hermanas le retocaban la camisa, y los sobrinos se acercaban a abrazarle. La luz entraba en el bonito salón donde el amplio espacio permitía que toda la familia pudiera estar junta, haciéndoles a todos partícipes con cierta algarabía. ¡No podía ser de otra manera!.

Y de un Nº 4 con nombre de ciudad, nos marchamos a casa de la novia, otro 4 con nombre de país. ¿Sería cosa del destino? Parecía que era nuestro día y más después de conocer a Lucky y a Gus, los perros de Elena… ¡porque teníamos mascotas también con esos nombres!. Después de las presentaciones, la novia nos mostró el salón donde todo estaba preparado: los detalles, el impresionante vestido de Pronovias con su amplia cola y su bonita espalda que solo su cariñosa amiga Bárbara, que por cierto nos enseñó nuevos trucos con ese cariño para ayudar a futuras novias, sabía colocar a la perfección. La sonrisa deslumbrante y que no podemos borrar ni con photoshop, la acompañó en todo momento. Las flores inundaban la casa, y no solo del ramo nupcial, si no también de los tres ramos que envió su futuro marido para todas las mujeres de la casa y que la hicieron sentir alguna mariposilla que otra. Su madre, su abuela, sus primas y su mejor amiga la acompañaron mientras se vestía para la ocasión. También las lágrimas de todas ellas mientras se ajustaba cada cremallera, se ponía los zapatos o se subía la liga con la que se casó su madre mientras la atenta mirada del padre y padrino, parecía decirle lo preciosa que estaba. Y cómo no, destacar a la abuela que tan elegante,y sexi, muy sexi, estaba. Tuvimos tiempo de sobra para fotografiarla sola y también acompañada con todos los familiares que fueron llegando. Con el reloj de nuestra parte nos fuimos hacia la iglesia: nuestra querida Santiago el Mayor.

Con el gusto del sol de primavera llegamos cuando aún estaban solo los que no dormían siesta. Poco a poco se fue llenando y mientras los minutos pasaban, aún no veíamos al novio por ninguna parte!!!. Al poco tiempo bajó del coche cual protagonista de película y ovacionado por todos, así que ya solo quedaba esperar a Elena. Ella entró sonriente y con una dulce música clásica que emocionó… ¡sobre todo a Miguel!. Fue un momento precioso y una de las entradas más emotivas que hemos visto. La ceremonia fue sencilla y con palabras muy cercanas y juveniles. Se les veía cómplices y muy contentos, en muy poco tiempo ya eran marido y mujer. La salida fue un gran vendaval de pompas de jabón, pétalos y por supuesto… ARROZ, nuestro querido y maravilloso arroz que luego encontramos en rincones que no sabíamos ni que existían, eso sí, esta vez no nos cerraron dentro y no pasaron la aspiradora, como en bodas anteriores.

No había tiempo que perder y tras disfrutar de los abrazos y felicitaciones de los suyos, hicimos nuestro paseo desde Zocodover hasta la Catedral. Toledo no defraudó y, con sus calles llenas de gente que se sorprendía y les felicitaba, nos regaló preciosos momentos de esos de «darse amor» y mirarse bonito. Reflejos secretos, pequeños rincones y detalles para recordar mientras la gente seguía y seguía felicitándoles, ¡incluso los niños!.
Después continuamos al siguiente punto de encuentro pero no quisimos desvelar la sorpresa que una hermana y una amiga les tenían preparados… y era tan adorable… Gus, el perro de ambos, volvía a estar presente: les esperaba trajeado y emocionado en el Puente de San Martín para hacer el loco con ellos en un corto paseo pero ¡inmortalizado para siempre!. Gracias chicas.

Ya en el Cigarral del Ángel Custodio empezaba el relax de saberse casados y era momento de disfrutar de los suyos y del siempre impresionante cigarral. Al aire libre, con una temperatura envidiable, no pararon de moverse, hablar con todos y hacerse decenas de fotos para que tuviesen un recuerdo. Risas, y una interminable lista de familiares que nos sacaron carcajadas y que el vídeo captó desde su posición privilegiada. Los invitados querían estar con ellos y ellos no faltaron pues …¡estuvieron con todos hasta caer el sol!. Poco a poco el jardín se fue vaciando y el momento de empezar a cenar llegó. Comida deliciosa, un ambiente íntimo y agradable, y buena compañía… ¡así es muy fácil!. Gracias chicos por hacernos partícipes

Los detalles sucedieron a lo largo de toda la cena, un discurso divertido y lleno de sentimiento de los hermanos del novio, así como uno lleno de emoción de la impactante hermana de la novia. Los novios también hicieron algo para el recuerdo de todos sus invitados, un bonito vídeo de fotos y agradecimiento. Pero no fue el único ; ¿Qué tres virtudes? ; Una anécdota con los novios; No pueden estar sin… esos fueron alguno de los titulares a los que respondió familia y amigos para hacer la noche todavía más mágica. Los cumpleaños también estuvieron presentes, las parejas con intención de casarse tuvieron regalito, y cómo no, los miembros de la mesa principal también disfrutaron de romper envoltorio. Tuvieron para todos, sin duda.

El baile no paró, los corros, las congas, las coreografías imposibles de esos primos a los que tenemos enchufe… era inevitable que no se nos escapase algún pasito a nosotras también. Bonito baile,bonita música y bonitas luces de la mano de Divinevents , y bonitas sonrisas que nos dejasteis.

Por querer que fuésemos nosotros quién dejase inmortalizado vuestro día, por vuestra sencillez y bondad, y por cuidarnos como uno más… ¡GRACIAS! porque es la mejor forma de hacernos felices. Os deseamos lo mejor, pareja.